Para encontrar un tigre


Un chico lee por primera vez un libro.

Lo lee, y se sorprende de lo que se le cruza en el camino, y tal vez lo más admirable sea que en esas pisadas de hormiga que se llaman letras pueda encontrar una aventura asombrosa.

¿A dónde está escondido ese mar del que oye la música de las olas?

¿Dónde ese bosque que encierra tanto misterio?

¿Dónde ese tigre que ruge en la espesura?

Después que ha descubierto cómo funcionan esas pisadas de hormiga que se convierten en las huellas de un tigre, las cosas son más fáciles. Son como jugar con un trompo o hacer volar un barrilete.

A veces no pasa nada. Es que nos equivocamos de libro. O nos equivocamos de momento. Entonces debemos cambiar, porque hay otro libro donde la magia nos sigue esperando.

Siempre funciona.

Siempre que no sea por obligación. Porque entonces no aparecen las huellas del tigre ni se oyen sus rugidos en medio de la selva.

de "Para encontrar un tigre" de Gustavo Roldán.

(La ilustración es de Carlos Junowicz, del libro Eso no se hace, escrito por Laura Wittner)

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